Efectivamente, soy ilógica y con tradictoria, me contradigo a mí misma y a veces actúo de manera ilógica. Esto último lo solemos hacer la mayoría de nosotros y de hecho mi vida está rodeada de gente ilógica, así que por eso estamos unidos. Creo. Lo cierto es que uno puede ser fiel a sus pensamientos, pero si te tienes que vender a otro postor lo harás, por diferentes motivos. El que mejor y más rápido convence es el motivo médico.
¿A qué viene todo esto?
Cuando tenía 19 años, me parece, o antes, me parecía precioso tener un piercing en el ombligo y me lo sigue parenciendo. Mucho más cuando mi barriga 13 kilos más gorda en aquella época estaba mucho más bonita con mi piercing verde en forma de banana.
Por motivos xxx de salud me lo quité, lo cierto es que no del todo convencida, además a Jose le daba como grima y no le gustaba demasiado, la idea de ir agujereada. Lo cierto es que si los piercing fuesen necesarios naceríamos con ellos, o a medida que nos desarrolláramos crecerían, como ocurre con la barba o ciertos vellos.
La cosa es que dentro de mi ilógica, me estuve planteando volver a tener uno. Lo que ocurre es que el tiempo fue pasando y la verdad…. le eché poca cuenta al asunto.
Hace días, estuve fatal del estómago, algunos sois testigos, pero además sentía un dolor como una punzada en el ombligo. Sinceramente me extrañaba. Era una sensación diferente, similar al dolor. No es algo como cuando ves la cuenta del banco en números rojos y te da un leve frío en la espalda, o cuando ves que tu suegra/o te ha llenado el plato hasta los bordes y ya te sientes lleno, no, era otra cosa.
Así que una vez más le pregunto al doctor que tengo en casa, mi padre y le digo: “Papá desde hace días, cuando me roza en alguno de los puntos del dedo traspuesto, siento un pinchazo en el ombligo ¿puede tener relación?
Respuesta: Aparentemente no, pero como la zona de tu dedo ha estado expuesta a material quirúrjico varias veces, el cuerpo tiene memoria y puede reflejar ese dolor en otra zona que también haya tenido contacto con material quirúrjico y tú ahí, si no recuerdo mal te hiciste un piercing…”
Me quedé de piedra.
Moraleja: Mejor, me olvido del tema piercing, porque mira, paso, ya, demasiado interesante es mi vida con la gata.. como para querer otros problemas.


Cuando llegué a Madrid, viviendo en casa de mi tía, cogía el metro en Fuencarral barrio y el cartel de esta peli estaba por toda la estación. Torpe de mí no firjarme que era de Won kar Wai, aunque si me di cuenta de que el cartel me gustaba.
¿Cómo dices?