Primero de nada tengo que decir que este post esta escrito desde un ordenador canadiense, cortesia de los Linchitos, por eso no tiene tildes.

Lo siguiente mas importante es que por fin tengo internet y de verdad, no me lo creo casi. Despues de 4 meses ntentado que millones de operadoras que no fueran telefonica me diesen conexion, me he tenido que rendir a los pies de telefonica, NOOOOOOOOOOOOOO.

No importa, estoy en el mundo, puedo ver el telediario, puedo navegar por internet y ademas actualizar mi blog. Dentro de nada instalarme el google wave.

:-)

… y cuando más interesante se pone la cosa en Unsol, voy cojo el petate y me marcho. Si, así es.

Pronto cumpliré 31 años y no sé, dicen que año nuevo vida nueva, pero el año nuevo llega en Octubre, de la mano de un cambio de trabajo, a un proyecto muy interesante, un reto laboral y personal, asumiéndolo con mucha alegría y espectación. Ruralka se llama mi nueva empresa y ya contaré qué me deparará.

Mientras tanto, un puente que me marcho a Suecia, un sobrino por nacer, unos gatos adoptados, un marido que también cambia de trabajo y ganas de tomarme este año con más tranquilidad y madurez.

L9CASJN44CCAYXSB4NCATOJ5LBCA76GHHQCA32YK26CAE2TKXSCAH57QCPCAYLIOFBCA8UZLMFCA48XEMECALMK7JZCA0TYQ8DCAB7YMPBCADGVNVZCANH8ZWNCA1UZV57CATPLEHGEsta imagen puede parece precipitada, pero lo cierto es que está a la vuelta de la esquina. No sé por qué hemos dejado de escribir la carta a los reyes y dársela a nuestros padres. Digo esto porque seguro que muchos de vosotros al igual que yo nos hemos encontrado con regalos que no nos gustaban. Menudo disgusto le habremos dado a la persona en cuestión. A mí madre, me consta que le he roto toda la ilusión, pero bueno, es lo que pasa cuando eres una insensata u adolescente.

Ahora lo que ocurre es que esa carta de los Reyes vendría bien que te la dieran a ti, porque cuando año tras año haces regalo a gente que es imposible de regalar y de todo tiene dos, las ideas se agotan.

Da igual que escriba esto, al final me va a tocar pensar, si aciertas es muy gratificante. Pero si a alguien se le ocurre sugerir sus regalitos…

Esta mañana venía yo alegremente a trabajar cuando en vez de salir por la salida de Metro de Charmatín, subo a la estación. Es curioso, lo que hace días era un hervidero de maletas y personas esperando, tiradas en la estación, durmiendo contra columnas, se ha convertido en una tranquila sala de espera, dónde había bancos disponibles para sentarse.

El verano continua, para algunos, pero no para tantos. Así que puedo imaginar la tranquilidad que debe reinar en Chiclana, en Málaga o Alicante, mientras el metro vuelve a estar lleno hasta arriba, el tren con caras serias y dormidas y los comercios con su horario habitual.

Me pregunto yo ¿por qué no recomendarán que las vacaciones sean escalonadas como las operaciones salidas y retornos? Así todo estaría más despejado.

Buenos días.

Así que os dejo con la escena que más gracia me hace.

No lo he encontrado en Español, pero se entiende.

 

¿Qué decir cuando no tienes nada que decir?

Pues aquí os dejo esto.

 

Cuando era pequeña siempre le preguntaba a mi madre porqué en Verano no nos íbamos de vacaciones y ella me respondía que “a dónde quería ir yo, si vivía en una ciudad que era de vacaciones”. Esto la verdad es que no me convencía mucho, hasta que este año me ha tocado vivirlo.

A pesar de lo que muchos creen pasar las vacaciones en la ciudad dónde uno vive no está tan mal. Siempre hay cosas que se pueden hacer y desde luego este verano ha sido el de “las primeras veces”. Las condiciones en las que estaba me han obligado a ello, si soy consecuente con las decisiones que voy tomando, entre ellas, tener a la gata. Estar con los gatitos ha sido un entretenimiento y algunos sabrán que quedarte al lado de la cestita, mirando cómo crecen, hacen que el tiempo pase.

Aunque estuvimos los primeros días un poco mareados con la conexión a internet en casa, lo demás ha salido bastante guay. He ido al parque de atracciones, gracias a la maravillosa idea de Carol, he salido de cenitas, he disfrutado de la pisci, he ido a Rascafría, La Granja, las Cuevas del Águila, la Sierra de Gredos, Talavera de la Reina, a ver a amigos que hacía tiempo que no veía, al cine de verano y a pasear por Madrid.

No ha estado nada mal.

Muchas veces nos pregunta la gente cómo somos, y se refieren al carácter, no tenemos ni idea de qué contestar, puesto que realmente no sabemos cómo somos. Sabemos lo que los demás nos dicen.

Nuestros amigos nos suelen decir cosas positivas y nuestros familiares nos dicen las cosas negativas, a veces.

Lo importante de este asunto creo que es aceptar que cada uno es cómo es. Aunque esto es algo complicado, a la vista está; hay gente que nos cae mejor o peor por cosas de su carácter. Pero el problema está cuándo no te caes bien a ti mismo.

Muchas veces detestamos actitudes de los demás que son nuestros propios errores y parte de nuestro carácter. Generalmente no lo vemos, no vemos nuestros fallos pero ¿qué ocurre cuando te das cuenta de que ese error del carácter de otra persona es también el tuyo? ¿qué ocurre cuando te das cuenta de que sientes perfectamente lo que otras personas sienten cuando tú actúas igual?

Pues sientes que no vales un duro y lo quieres cambiar ¿pero cómo se autocorrige uno mismo después de 30 años?

Hay veces, muchas veces, que no nos damos cuenta de que anulamos a las personas que tenemos más cerca, a veces es a la que más queremos.
A veces simplemente es que tenemos establecido en nosotros mismos que somos el centro del universo. Somos los protagonistas siempre, aunque no nos toque y aún tocándonos somos más protagonistas que otros protagonistas y si no, no importa, algo habrá para que ese egocentrismo se manifieste de alguna manera.
Cada cual elige lo que quiere y hay que aceptarlo, lo acepto, pero la verdad, no lo soporto. Haré un gran esfuerzo.

Efectivamente, soy ilógica y con tradictoria, me contradigo a mí misma y a veces actúo de manera ilógica. Esto último lo solemos hacer la mayoría de nosotros y de hecho mi vida está rodeada de gente ilógica, así que por eso estamos unidos. Creo. Lo cierto es que uno puede ser fiel a sus pensamientos, pero si te tienes que vender a otro postor lo harás, por diferentes motivos. El que mejor y más rápido convence es el motivo médico.
¿A qué viene todo esto?
Cuando tenía 19 años, me parece, o antes, me parecía precioso tener un piercing en el ombligo y me lo sigue parenciendo. Mucho más cuando mi barriga 13 kilos más gorda en aquella época estaba mucho más bonita con mi piercing verde en forma de banana.
Por motivos xxx de salud me lo quité, lo cierto es que no del todo convencida, además a Jose le daba como grima y no le gustaba demasiado, la idea de ir agujereada. Lo cierto es que si los piercing fuesen necesarios naceríamos con ellos, o a medida que nos desarrolláramos crecerían, como ocurre con la barba o ciertos vellos.
La cosa es que dentro de mi ilógica, me estuve planteando volver a tener uno. Lo que ocurre es que el tiempo fue pasando y la verdad…. le eché poca cuenta al asunto.
Hace días, estuve fatal del estómago, algunos sois testigos, pero además sentía un dolor como una punzada en el ombligo. Sinceramente me extrañaba. Era una sensación diferente, similar al dolor. No es algo como cuando ves la cuenta del banco en números rojos y te da un leve frío en la espalda, o cuando ves que tu suegra/o te ha llenado el plato hasta los bordes y ya te sientes lleno, no, era otra cosa.
Así que una vez más le pregunto al doctor que tengo en casa, mi padre y le digo: “Papá desde hace días, cuando me roza en alguno de los puntos  del dedo traspuesto, siento un pinchazo en el ombligo ¿puede tener relación?
Respuesta: Aparentemente no, pero como la zona de tu dedo ha estado expuesta a material quirúrjico varias veces, el cuerpo tiene memoria y puede reflejar ese dolor en otra zona que también haya tenido contacto con material quirúrjico y tú ahí, si no recuerdo mal te hiciste un piercing…”

Me quedé de piedra.

Moraleja: Mejor, me olvido del tema piercing, porque mira, paso, ya, demasiado interesante es mi vida con la gata.. como para querer otros problemas.