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Cándida

25 Ene

Ayer después de mucho tiempo fui al cine. Vimos la película Cándida. Me reí y me dio pena a la vez, menuda vida que ha llevado esa mujer. Me paré a pensar en Paquita, la limpiadora que tuvimos cuando vivíamos en San Fernando y aunque no es tan mayor como Cándida, ha pasado mucha pena, necesidad, y malos momentos. Cada historia, que la pobre mía contaba, era una mezcla de miseria, entusiasmo, melancolía y atrevimiento. No hay definición posible. Se quedó embarazada joven, tuvo que dejar el colegio y la gimnasia para ponerse a trabajar, su novio era muy celoso, luego la abandonó, su padre bebía y le pegaba a la madre, sus hermanos de desentendían de las obligaciones familiares y la pobre engordó hasta más no poder… la comida era su único alivio y estar a dieta constantemente por que no se gustaba así misma. Su hijo era además hiperactivo, todo lo contrario que el padre de la criatura y de hecho ella agradecía cualquier cosa que se le regalara por muy feo que fuera. Era muy poco fina, la verdad es que más bien brutita, pero el día que decidió limpiar el carrito de bebidas de mi casa, fue la mayor de las trajedias. Mi padre se había hecho a base de regalos, compras y suscripciones a vino selección, con una gran variedad de diferentes vinos con denominación de origen. Ella vió, que las patas del carrito donde estaban las botellas tenían pelusas y claro, no hay cosa mejor que levantarlo un poco, lo normal de la gravedad es que las cosas caigan al suelo si la inclinación a la que las sometes es mayor que la que pueden soportar para manternerse firmes y ahí se fueron las botellas al suelo. Lo que lloró Paquita.

Sólo sé que la realidad de la mayoría de situaciones familiares españolas son deprimidas y desgraciadas. Manolito gafotas me parece el ejemplo perfecto de este tipo de circunstancias. ¡Qué suerte tenemos!

Aquí adjunto la foto que más me gusta de esta semana. foto-maria.jpg