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Puente, pino puente

30 Abr

Este fin de semana he tenido la suerte de tener a Zadita y Marquitos en casa, la pena es que Ana y Rafa no les hayan acompañado en la “Ruta del Salmorejo“.

El viernes llegaron a las mil hartos de estar perdidos esta ciudad “tan indicada“, así que después de cenar un poco de tortilla de la madre de Zaida y charlar hasta las 3 de la mañana nos acostamos para enfrentarnos a un Sábado intenso.

El padre de Jose cumplió 60 años y vinieron a celebrarlo a Córdoba, Marcos y Zaida se fueron a conocer la ciudad mientras nosotros pasábamos el día con la familia, en el campo. Su padre preparó un perol de arroz, que es arroz en olla alta más caldoso y el resto de la familia trajeron cositas de picar. La encargada del postre era yo, hice con muchas dudas un brownie, las dudas venían por que no sabía como iban a encajar eso unos abuelos de 80 y tantos años. Pues lo encajaron estupendamente por que ahí no sobró nada. 

Se nota que hay ganas de buen tiempo, playa, vacaciones y fines de semana fuera de tu residencia habitual, Córdoba está así, llena de turistas y de lugareños. En relación con este asunto, este fin de semana he recibido unos cuantos boletines de mi sector anterior y alguna noticia relacionada, tipo el concurso de Barceló viajes, el volao o algo parecido de viajar.com, Expedia España ya ha comenzado a operar, la nueva Home de lastminute, etc… y es que las agencias ya se preparan para la temporada alta y fuerte de trabajo y por lo pronto para la avalancha de funcionarios que ya saben cuando tienen las vacaciones y comienzan a contratarlas.

Ahora con todas las agencias, hoteles, comparías aéreas, coches, en plena campaña y con lo poco “guay“que parecemos si no vamos de vacaciones, os contaré una historia que a Pelayo le hacía mucha gracia.

Cuando era pequeña, mis padres no tenían un duro, lo justo para mantenernos sin lujos de ningún tipo, bueno,  si acaso un bollicao. Mi vecina del 3º, Madrileña de mostoles cuya familia vive en la calle Bravo Murillo, se iba todos los veranos una semana a Madrid y otra de vacaciones a algún hotel con sus dos hermanos y los 15 días que ibamos las dos al campamento de Verano Scout. Yo también quería ir de vacaciones, como el resto de mis amigos de la urbanización. Mi madre me contestaba: “¿para qué vamos a ir de vacaciones si vivimos en una ciudad que es de vacaciones?”. Así que con 8 años, donde tu mente espacio-tiempo no se ha desarrollado nada, imaginaos que no pude ni rechistar. Lo curioso de todo esto es que debió marcarme de alguna manera esa respuesta, o bien por que no la entendí o bien por que no me la creí del todo, el caso es que la recuerdo.

Mientras algunos disfrutan de su puente, yo estoy aquí organizando un curso con una academia y haciendo el mailing y etc,… etc… etc…. Molto divertente.

Besos a ellas, la mano a ellos.

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