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Revival

3 Mar

Estos días han sido una especie de Revival, algunas cosas con más antiguedad que otras, pero no dejan de ser un flash back.

Exactamente tres meses después de haber tenido el accidente y haber salido pitando de Madrid, volvía a la ciudad, con miedo. El miércoles por la noche llegaba a la estación de Atocha con un nudo en el estómago que me dio ganitas de llorar. Llegué a casa de mi hermano, vi a mis ex-compis de piso, y me acogieron como una reina, fue breve, pero mereció la pena.

El jueves cogí el cercanías camino a las rozas, al llegar, esa maravillosa vista de Madrid con las horrendas torres que contaminan toda la visión. No digo que arquitectónicamente no sean una maravilla, pero a mí ese rollo rascacielos donde antes no había no me gusta nada. Estuve toda la mañana con mi jefe, dando forma a thinking-shirts y conocí al bebé Jairo, tan mono y tan gracioso y viéndo la ocasión de raptarlo un poco, pero va a ser un escándalo por que extraña a su madre cuando ya llevas unos minutos con él. Comimos con Paloma y Jose.

Al final de la tarde fui al brillante, donde me encontré con mis niños. Oir “moxete no te vayas” me dio una pena enorme. Verito estaba allí más delgada, diga lo que diga. Zaida, super guapa. Victor de jefe. Narro, exactamente igual, ni más pelo ni menos, ni más gordo. Covi, con sus zapatitos de Duende. Vickyland, hecha una reina, desprendiendo calma. Isma, más mayor ya parece un hombre con sus 200 agencias. Elena, la reina de la moda me regaló unas manoplas. Anita, tan radiante con su peinado fashion. Me llenó de alegría, pero fue tan breve.

El Viernes caminito de Cádiz por fin conseguí la férula, fui a rehabilitación, el sábado vi al médico y todo bien.

Sábado noche, la boda y Revival de amigos Chiclaneros afincados en Madrid, al principio de la noche la cosa parecía fría, aparecieron los novios vestidos con sus trajes de novios, se fundió uno de los altavoces. La gente seguía bebiendo y ya empezamos con las tonterías, las risas, volvieron los altavoces, la música, la comida y los bailes y al final me acosté a las 6 de la mañana.

Domingo, comidita con los suegros, básicamente cambio galletas por tortilla y todos salimos ganando. Jajajajaja. En estas circunstancias de mi vida es mejor cobrar en especie.

Una pena no haber visto al resto de viajarines y a Miguel y Laura en Madrid.