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Sentimientos

28 May

Hace 30 minutos que Jose se ha llevado a la casa de campo de un compañero los tres gatillos que nos quedaban por regalar.

La gatita se ha quedado sola, aquí sin sus niños y ahora parece ir dándose cuenta de que no aparecen. Olisquea por ahí a ver dónde están y emite un sonido raro.

No puedo ni imaginar lo que debe pensar o sentir, pues anque su cabeza sea la de una naranja y su cerebro un albaricoque, ella debe pensar o sentir algo.

Los gatillos ya estaban pesaitos, demasiado saltarines y juguetones para una casa como la mía. Aunque seguían siendo graciosos y ya les daba menos miedo el contacto con las personas. Han estado 43 días con nosotros y viendo cómo han cambiado, puedo decir, que estos días han sido para mí constantemente un documental de national geographic. Cada día hacían o tenían una cara nueva.

Ahora la gatilla llora bajito por ellos.