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Series

8 Jun

A mis 12 años me recuerdo a mí misma viendo series del tipo, Padres forzosos (Full House), Sensación de vivir (90210), Los problemas crecen (As long as we got each others), Blossom y otras tantas… a medida que fuí creciendo me enganchaba y me desenganchaba a la mayoría de las que ponían en la tele, hasta que llegó Friends, que incluso mi padre con bastantes ganas de pasar un rato divertido se sentaba a verla conmigo.
Puedo recordar capitulos de Fraiser en los que me he partido de risa de principio a fín, algunos de Héroes en los que he deseado tener super poderes, otros en los que tampoco me habría importado estar de cena en los restaurantes y cafés de Sexo en Nueva York, ni mucho menos llevar la ropa de Las Chicas Gilmore, hasta con el dolor de estómago que he pasado, podría haberme tratado House. He llegado a ver una temporada de mujeres desesperadas e incluso hacer el intento de ver Anatomía de Grey.

Hasta aquí, si lo traduzco en horas significan muchas horas de una vida sentados frente al televisor. Es por esto que cuando oigo comentarios en plan “en un fin de semana me trague 3 temporadas”, alucino. No por que menosprecie ese hecho o lo critique si no, porque me asombra la constancia y perseverancia de la mayoría de televidentes. Sobre todo porque hay series que por alargarlas son infumables.

Hace un mes que no tengo tele y sólo echo de menos, a veces, no ver el telediario o un partido de tenis,…. pero cierto es que no creo que necesite ninguna, porque por internet consigo lo que necesito y si quisiera, más de lo que necesito, pues también, pero estoy informada de lo que pasa en el mundo, por ahora me basta. Eso si, a la hora de la comida cuando mis compañeras repasan la parrilla, yo es como si oyese chino, pero bueno, es lo que hay. La posibilidad de escoger y el libre albedrío.

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