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Feliz Navidad :-)

24 Dic

Así nos hemos quedado Kitty y yo esta mañana después de una sesión de gimnasia para que la edad no haga estragos con nosotras. Mientras, oigo esta bonita melodía en casa del vecino…”esta noche es noche buena y mañana navidad, dame la bota María que me voy a emborrachar..” telita marinera. La letra es para analizarla con detalle.

Ya es Navidad y nochebuena. Una Navidad nueva y rara, en la que las ausencias se notan y si el año pasado en mi brindis decía: “por que el año que viene, estemos los mismos o más, pero no menos” este año he decidido no decir nada en el brindis. Y es que cuando eres adulto y la navidad es una obligación y no algo que llega sin más, todo se da la vuelta.

Cuando era pequeña recuerdo las vacaciones de Navidad como algo maravilloso. Mis abuelos y tíos viven en la Línea y nosotros vivíamos en San Fernando, así que los días señalados había que estar con la familia. Afortunadamente la familia de mi madre y la de mi padre viven en la misma ciudad y eso facilita las cosas. El día de nochebuena mi tía tenía la peluquería a rebosar y mi abuela preparaba cóctel de marisco además de pollo relleno. Mi abuelo volvía a revisar el belén y el árbol, todo en su sitio, turrones y turrones. Visitamos a los tíos que no la pasan con nosotros y comemos y comemos y el 25 igual.

Siguiente Fase: Fin de Año, sin duda alguna era lo mejor. Era lo mejor y para mí sigue siendo lo mejor, me encantan las uvas y mucho más la tradición de comerlas, eso es algo que no quiero dejar de hacer y cada año es un reto poder comértelas concentradamente mientras mi padre dice tonterías para hacernos reír. De peque era impresionante y no me importaría volver a un fin de año como los de entonces. Tras la comida, las uvas, los correspondientes besos salíamos corriendo a la puerta a tirar petardos. Porque aunque estén prohibidos ciertos objetos pirotécnicos, en la línea hay mucho estraperlo, así que el pueblo parece las fallas y aún eso se sigue haciendo. Cuando eres un adolescente molan las fiestas de cotillón y si bien yo creo que he ido a dos os tres, el primero recuerdo que fue una noche memorable y graciosa. Recuerdo mi vestido de fiesta, que perfectamente se llevaría ahora y lo más curioso, me cabría y los taconazos que llevaba por primera vez en mi vida. Qué loca. Qué tardísimo me recogí. Otra fiesta de fin de año fui a currar a un guardarropas y me lo pasé mejor que bien.

Sin dudas en mi familia el día grande son los Reyes Magos, que desde el 5 por la tarde hay que terminar de hacer compras de regalos, siempre, y es que no falla, siempre hay que comprar algo. Vamos a la cabalgata y luego cenamos por ahí, tras eso a casa a poner los regalos y vamos toda toda toda toda la familia a abrirlos por la mañana.

La verdad que hay días divertidos, pero también hay mucha monotonía en algo que podría ser original y diferente cada año. Todos los años pienso lo mismo, que me encantaría, cenar alguna vez en algún restaurante cosas distintas y pasar algún año el fin de año en el extranjero… algún año se hará.

Mientras tanto, me llaman para cenar. Feliz Navidad